lunes, 28 de noviembre de 2011

Los resultados de Agenda: PERÚ vistos desde el contexto latinoamericano

El lunes 28 de noviembre el PNUD presentó en Lima el libro "El Estado de Ciudadanía", acerca de la evolución del Estado y de la ciudadanía social y política en América Latina en el último decenio. Entre los hallazgos centrales de dicho estudio, está que en la región se viene avanzando, aunque a pasos desiguales, hacia lo que los expertos llaman un "Estado de ciudadanía" (de los ciudadanos y para los ciudadanos). Ante las demandas de las poblaciones, este modelo se aleja definitivamente del Estado minimalista de los años 80 y 90 y asume más responsabilidades sociales y políticas. Al mismo tiempo, la democracia misma está cambiando ante la búsqueda de los ciudadanos de mayor participación, pedido de rendición de cuentas y de mejor representatividad. En un marco de deslegitimación de los políticos, parece que la institucionalidad clásica de las democracias liberales no puede procesar satisfactoriamente las demandas sociales y aparecen innovaciones adecuadas al contexto e historia de cada país.

En toda la región, y no sólo donde hay gobiernos de izquierda o centro-izquierda, se busca crecientemente un Estado más activo, más fuerte, capaz de ejecutar mayor y mejor gasto público y de garantizar el ejercicio de los derechos sociales y políticos. Esto se hace más visible ante la persistencia de la desigualdad y del empleo de baja calidad que preocupan y generan insatisfacción entre los ciudadanos.

Los avances hacia un Estado de ciudadanía son cuantificados a través del ICS, Índice de Ciudadanía Social, que se presenta en este estudio, y el Perú aparece como un país relativamente retrasado (sobre todo con respecto a los países del Cono Sur) pero con avances muy significativos en la última década.

Es interesante notar que esta creciente demanda por un Estado más activo y fuerte es también uno de los hallazgos principales de las consultas realizadas este año por Agenda: PERÚ, cuyos resultados venimos presentando actualmente. A pesar del crecimiento económico, mayor acceso a servicios sociales y reducción de la pobreza monetaria, los expertos y líderes consultados consideran que están en aumento las demandas por un Estado más fuerte y capaz.

Al consultar acerca de la evolución del Estado desde la transición democrática, encontramos que las áreas clave en las que se debe fortalecer el Estado para hacerse más legítimo frente a la ciudadanía incluyen: la falta de visión de largo plazo, visión de país y de planificación en el sector público; las deficiencias en representatividad, desde el Congreso de la República hasta los niveles regionales y locales; la ineficiencia e ineficacia en la gestión pública, salvo algunas “islas”; el limitado impacto de la participación ciudadana; y la débil articulación y coordinación de políticas públicas entre niveles y sectores del Estado (horizontal y vertical). En muchos rincones del país, el Estado sigue prácticamente ausente.


* Elaborado por Gonzalo Alcalde, coordinador del programa Agenda: PERÚ.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Humala y la ficción del "hombre promedio"

Días atrás, el Presidente Ollanta Humala dio un discurso interesante en la presentación del Informe de Desarrollo Humano (IDH) 2011 del PNUD, el cual adquiere mayor relevancia con la coyuntura actual de agravamiento de los conflictos socioambientales. En el discurso resaltó, en línea con las conclusiones del IDH, que el principal problema que hoy enfrenta América Latina no es exactamente la pobreza, sino la desigualdad, y que esta debe mirarse de manera integral con el fenómeno del cambio climático y su impacto sobre los más pobres. Humala mostró entender la relación íntima que puede haber entre las amenazas al medio ambiente y la exclusión y desigualdad que afectan a muchos peruanos y latinoamericanos.

Al respecto, dijo que detrás de los grandes promedios que indican avances a nivel macro hay grandes desigualdades que persisten y evidencian que el "hombre promedio" mostrado en las cifras no existe en la realidad. Sentenció que "el hombre promedio no sale a la calle" a protestar, sino el excluido. Más bien, relacionó a los más de 200 conflictos sociales (217 en octubre, según la Defensoría del Pueblo) que afectan al país con esta desigualdad persistente, y con los grupos marginados que están luchando por "lo más básico" (la tierra y el agua), así como la ausencia histórica de una sociedad justa e inclusiva.

Considerando el recrudecimiento de los conflictos sociales en los últimos días, cabe resaltar que las frases acerca del hombre promedio inexistente, el que no sale a la calle, no aparecen en la transcripción oficial del discurso que se encuentra en la página web de la Presidencia de la República. Sí aparece, sin embargo, lo que dijo acerca de la escasa incidencia del (mayor) gasto público en el desarrollo, de la necesidad de transformar los programas sociales y que sean verdaderos escalones para que los ciudadanos salgan definitivamente de la pobreza, y de llevar al Estado al interior del país, donde la economía ilegal e informal frecuentemente predomina.

Varios analistas vaticinaron que la primera gran prueba del nuevo gobierno sería cuando reaparezcan diversos conflictos sociales y se tuviera que demostrar que es posible ser favorable a las inversiones mineras y, a la vez, respetuoso de la voluntad de las comunidades del interior del país, muchas de las cuales exigen simplemente un cese definitivo de las actividades mineras. Hoy hay conflictos socioambientales significativos que se han agravado en Huaraz, Cajamarca y Andahuaylas y el país espera, además de una mejor capacidad de concertación y negociación que el gobierno anterior, medidas concretas de largo alcance que pongan en la práctica este entendimiento de la delicada relación entre lo ambiental y la exclusión que el presidente demostró a inicios de mes en su discurso en el PNUD.


* Elaborado por Gonzalo Alcalde, coordinador del programa Agenda: PERÚ

lunes, 7 de noviembre de 2011

Trabajo de prospectiva de Agenda: PERÚ con comunidad de Cantagallo recibe primer premio internacional

El equipo del programa Agenda: PERÚ está muy orgulloso de anunciar que acaban de recibir el primer premio en el concurso internacional de Escenarios a Favor de los Pobres (Pro-Poor Scenario Award) que el Institute for Alternative Futures de Estados Unidos organizó con la colaboración de la Fundación Rockefeller. Este premio fue decidido por un jurado internacional de expertos en prospectiva que evaluó escenarios de todo el mundo (incluyendo países de Asia y África), como parte de un esfuerzo por encontrar maneras de aplicar la prospectiva que tengan un impacto directo en las poblaciones pobres y marginadas.

En el marco de las actividades de relanzamiento de Agenda: PERÚ, en abril de este año, un equipo de FORO Nacional Internacional conformado por Gonzalo Alcalde, Ruth Llacsahuanga y Romeld Bustamante trabajó conjuntamente con un grupo de 17 mujeres y hombres de la comunidad Shipibo-Coniba que habita en Cantagallo (ubicado entre los distritos del Rímac y Cercado de Lima) desde el año 2000. Se llevó a cabo un intenso taller de un día que se completó exitosamente y aplicó, con algunos ajustes importantes, una metodología de prospectiva participativa (Pro-Poor Scenario Toolkit) del Institute for Alternative Futures. Al final de la jornada, se logró facilitar que la comunidad redacte tres escenarios (uno “probable”, otro “visionario” que refleja el escenario más optimista pero factible, y un tercero “desafiante”) para el año 2039, y además se logró identificar y discutir los temas prioritarios de desarrollo para la comunidad y sus tendencias esperadas.

Este trabajo forma parte de los esfuerzos realizados en el marco del programa Agenda: PERÚ, el cual consulta tanto a expertos como a ciudadanos para la construcción de una estrategia de desarrollo para el Perú en el siglo 21. Dentro de este marco, el equipo buscó ayudar a una comunidad afectada por la exclusión a identificar desafíos y oportunidades emergentes que pueden atenderse para mejorar sus vidas y su futuro como comunidad organizada. Con este propósito, se aplicó la metodología mencionada para lograr desarrollar escenarios para la comunidad Shipibo-Coniba en Lima hacia el año 2039 (año sugerido por la metodología).

Otro objetivo importante de este ejercicio (que fue especialmente apreciado por representantes de la comunidad) fue ayudar a comunicar mejor las necesidades y aspiraciones de un grupo excluido a los tomadores de decisiones y autoridades públicas pertinentes. Esto es particularmente relevante es un contexto en el cual podrían ser reubicados como parte de planes de la Municipalidad Metropolitana. La comunidad es muy consciente de la importancia de un mayor involucramiento efectivo con los gobiernos regionales y locales a fin de atender sus necesidades de desarrollo, y son muy conscientes de la importancia de iniciar un proceso de planificación a largo plazo para la comunidad y sus organizaciones.

Próximamente estaremos difundiendo mayor información acerca de esta experiencia y de esta metodología, así como venimos programando la aplicación de esta metodología a comunidades adicionales con miras a fortalecer sus posibilidades de desarrollo de largo plazo y de incidencia sobre políticas públicas.


* Elaborado por Gonzalo Alcalde, coordinador del programa Agenda: PERÚ.

martes, 18 de octubre de 2011

Seguros contra el impacto de los shocks de precios de alimentos

Las alzas abruptas en los precios de los alimentos parecen destinadas a ser cada vez más frecuentes a nivel global, y en 2011 han demostrado tener importantes consecuencias económicas, sociales e incluso políticas. El Perú aún refleja varias vulnerabilidades ante un escenario de alzas abruptas en estos precios, a pesar del crecimiento económico, de la reducción de la pobreza y de la disponibilidad de herramientas de política, así como programas sociales y de asistencia alimentaria. En 2008, cuando el índice de precios de los alimentos llegó a su pico, el déficit calórico (cuando las personas adquieren una cantidad de calorías inferior a las requeridas) aumentó de 27.9 a 31.6 por ciento de la población aún cuando la pobreza monetaria se redujo. El impacto fue aún mayor en el quintil por ingreso más pobre, donde el déficit calórico pasó a afectar de 65 a 69 por ciento de este grupo entre el 2007 y 2008.

Sin embargo, ya existen varias iniciativas de protección de la seguridad alimentaria que pueden ser apoyadas, fortalecidas y expandidas para atender a los más vulnerables cuando aparezcan estos shocks externos. Un primer grupo de iniciativas, que se sitúan en el nivel macro, es el caso de los programas sociales destinados a reducir el déficit calórico y promover la seguridad alimentaria —de acuerdo a su agrupación en el Presupuesto por Resultados (PpR). Muchos de ellos son parte de los programas sociales protegidos cuyo presupuesto se mantiene aún ante la eventualidad de una caída importante de los ingresos presupuestales. Estos programas —cuyo presupuesto se cuadruplicó desde el 2006 hasta US$530 millones en el 2010— cuentan con varios instrumentos: (i) asistencia alimentaria, que representa el 85 por ciento de los recursos, se realiza mediante estipendio monetario, reparto directo de alimentos o bonos alimentarios para adquirir productos en mercados locales; y (ii) programas de apoyo a los agricultores, entre los cuales destaca el Programa de Compensación de Productos Agrícolas, el cual absorbe el 11 por ciento del presupuesto.

Es preciso considerar que, ante un aumento de los precios de los alimentos, estos programas sufrirían un doble impacto: una mayor presión sobre su presupuesto, particularmente si comprenden la adquisición de alimentos; y un aumento de la población potencial a atender. Es en este último punto donde reside la principal vulnerabilidad de los programas de asistencia alimentaria ante un aumento sostenido de los precios de alimentos en el mercado interno. Cuatro de los programas principales dentro del PpR atienden a un porcentaje importante pero aún insuficiente de hogares con déficit calórico, pero además a un importante porcentaje de hogares que no sufren de déficit calórico. Aún más, un porcentaje que no se puede estimar accede a varios programas, con lo que la cobertura total de los programas resulta modesta con relación al problema de déficit calórico existente.

El segundo grupo de iniciativas consiste en intervenciones a nivel micro, muchas veces desarrollados desde la sociedad civil, organismos internacionales y agencias de cooperación, y se co-ejecutan con autoridades locales y nacionales. Entre ellos, los programa de "Concursos Campesinos" presentan un enfoque interesante para apoyar la seguridad alimentaria y reducir el impacto de los precios del mercado doméstico mediante el fortalecimiento de las capacidades productivas de los agricultores en zonas rurales y con fines de auto-subsistencia en muchos casos. Estos programas buscan transmitir conocimientos y la adaptación de tecnologías simples y costo-efectivas para aumentar la productividad del campo, a través de la promoción y puesta en competencia de prácticas productivas. Así, los mismos beneficiarios adaptan las tecnologías, las mejoran mediante el uso, y las transmiten hacia otras comunidades utilizando la forma tradicional en que se escalaron estas innovaciones durante el desarrollo de las culturas pre-inca e incaica en el mundo andino. Como muchas de las tecnologías son de aplicación simple y costo-efectivas, es posible escalarlas con una inversión modesta.

En general, estos programas tienen un presupuesto reducido. Los cinco casos de programas similares en el portal de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI) muestran en promedio un presupuesto de US$4.7 millones por proyectos, pero el programa Sierra-Aliados del Ministerio de Agricultura tiene un presupuesto de US$34.7 millones para estos fines. Además, estos programas tienen como objetivo reducir su apoyo en el tiempo, de manera que progresivamente se financien con recursos públicos del presupuesto y se integren a los programas de asistencia alimentaria para ampliar su efecto y escala.

Estos dos tipos de iniciativas de protección y seguridad alimentaria, a nivel macro y micro, son las principales herramientas que el Perú tiene actualmente para mitigar los impactos de la subida de precios internacionales sobre las poblaciones vulnerables. Fortalecidos y ampliados, pueden evitar que estos efectos negativos se trasladen al mercado local y afecten los objetivos de reducción del déficit calórico y otros objetivos de la política social. Sin embargo, aún no constituyen un seguro garantizado contra las consecuencias significativas que pueden tener las alzas en los precios de los alimentos.


* Elaborado por Pasko Kisic, investigador asistente del programa Agenda: PERÚ

miércoles, 12 de octubre de 2011

Sobreendeudamiento: ¿una bomba de tiempo en el Perú?

Tras la crisis financiera, y a pesar de amenazas de recesión en los países desarrollados e incertidumbre por el inicio de un nuevo gobierno, el crédito al sector privado pasó de una tasa de variación anual de dos por ciento en enero 2010 a 21 por ciento en agosto 2011. Si bien tiende a estabilizarse con las menores previsiones de crecimiento económico, la pregunta central es si el crecimiento del crédito al sector privado está creando alguna burbuja financiera que amenace la estabilidad del sistema financiero en el futuro.

El sobreendeudamiento puede afectar al sistema financiero y cortar la cadena de pagos si un sector de deudores se vuelve incapaz de pagar sus obligaciones financieras. Por ejemplo, los créditos de consumo y el crédito a las empresas son los que presentan mayores niveles de morosidad (1). Como sus actividades dependen mucho del ciclo económico, una caída en sus ingresos podría reducir su capacidad de pago y con ello afectar a otros sectores que dependen de su consumo o como fuente de empleo. Sin embargo, la morosidad no ha tenido variaciones importantes y sólo representa el 1.5 por ciento del total de deudas del sistema bancario. Las principales señales negativas están viniendo de las centrales de riesgo. Aunque creciendo lentamente, los clientes con algún vencimiento en sus tarjetas de crédito fueron el 18 por ciento en octubre de este año de acuerdo a Sentinel Central de Riesgo, y con importantes vencimientos el 12 por ciento—sumados son cerca de 600 mil deudores de tarjeta de crédito con problemas.

Aparte de un evento adverso por el lado de los ingresos, el sobreendeudamiento también se puede causar por el comportamiento oportunista y riesgoso de prestamistas o deudores. En el caso del primero, existe evidencia que la colocación de tarjetas de crédito ha aumentado en provincias particularmente para el caso de créditos de consumo y que se estarían relajando algunos estándares de evaluación en medio de una guerra de colocaciones y compras de deuda. En el caso del segundo, la actitud de adquirir préstamos en diversas instituciones se vuelve un problema si las tasas para el repago de las deudas adquiridas empieza a aumentar. Otro ejemplo de oportunismo que genere problemas futuros son las campañas de “no pago”, que buscan presionar a las instituciones bancarias en caso de altas tasas, pago por servicios o multas, aunque han tenido un impacto muy marginal en Perú.

Estas señales no conforman una amenaza al sistema financiero cuando se mira de manera más agregada. La morosidad es aún baja y varios analistas consideran que el crecimiento del crédito corresponde bastante bien al crecimiento económico y al hecho que la penetración de los créditos es aún baja. Por otro lado, la regulación prudencial de la Superintendencia de Banca y Seguro es bastante exigente, y el sistema de provisiones por incobrabilidad de créditos ha funcionado para moderar el crecimiento del crédito en anteriores ocasiones. Además, algunas presiones al alza de las tasas de interés se han venido moderando, causando una reducción importante en las tasas de crédito de consumo de cuatro por ciento entre setiembre y junio de 2011.

Sin embargo, no se puede negar la vulnerabilidad de algunos sectores que podrían estar sobreendeudados y perder su capacidad de pago si sus fuentes de ingreso se complican. Además, debe distinguirse de aquellos comportamientos oportunistas y riesgosos de instituciones financieras y deudores, los cuales en mayor medida de lo posible deben ser los principales afectados por su comportamiento; y de aquellos deudores que pueden resentir una merma de sus ingresos en caso de complicarse las condiciones de mercado o ante eventos imprevistos. Saber esto a ciencia cierta es casi imposible, por lo que la mirada a varias señales opuestas debe ser materia de seguimiento cercano del ente regulador del sistema financiero para tomar las medidas en caso se estén generando las condiciones para burbujas de sobreendeudamiento con potencial de crear problemas en el sistema financiero en conjunto.


(1) Mientras la morosidad en el segmento de las pequeñas empresas se sitúa entre cinco y seis por ciento en lo que va del año, en el sector de las grandes empresas es casi nulo y en las microempresas es alrededor de tres por ciento. Los créditos de consumo presentan morosidad alrededor de tres por ciento.


* Elaborado por Fernando Prada, investigador asociado de FORO Nacional Internacional