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jueves, 8 de marzo de 2012

El Perú no necesita ayuda, necesita socios

(Publicado originalmente en Caretas 2222)

La visión de Bill Gates sobre la ayuda no es producto de errores de medición. Es una visión prevalente sobre la ayuda internacional, particularmente en los países desarrollados. Cuando se refieren a “ayuda”, hablan de un término relativamente preciso: donaciones e intercambio de conocimiento desde los países agrupados en la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) hacia los países en desarrollo. Sin embargo, desde hace varios años la ayuda financiera se ha concentrado en los países más pobres, que se encuentran principalmente en el África Sub-Sahariana.

La pregunta de Bill Gates se debe entender en un contexto muy particular. Un estudio publicado en febrero advirtió que la ayuda española podría reducirse en US$1.3 mil millones, un 20 por ciento. La visita de Gates a España tenía como objetivo renovar el compromiso gubernamental con la ayuda internacional, y parece que lo logró. Pese a estar en medio de una de las peores crisis económicas de su historia, el Presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, se comprometió a no reducir la ayuda a los países en desarrollo.

En el Perú las declaraciones de Gates motivaron una serie de respuestas, la mayoría rechazando que ya no necesitemos ayuda. Se argumentó que la distribución del ingreso es muy desigual y que aún tenemos niveles altos de pobreza. Sin embargo, en la comunidad internacional se piensa que los países que crecen y tienen acceso a una diversidad de fuentes de financiamiento —inversión extranjera, emisión de bonos, préstamos de organismos internacionales, remesas, fundaciones privadas, entre otros— en condiciones ventajosas no necesita de la “ayuda” internacional, y que deben asumir la responsabilidad de financiar su propio desarrollo y su lucha contra la pobreza y desigualdad.

Este es el caso del Perú, que además recibe ayuda financiera de algunos países de la OCDE, incluyendo España, cuyo monto representa menos del uno por ciento del presupuesto nacional. Es decir, la ayuda es pequeña como fuente de financiamiento. El país ha venido creciendo y nuestras opciones para acceder a recursos financieros para el desarrollo, tanto domésticos como externos se han ampliado.

Este es un camino que han transitado otras naciones emergentes. Hace treinta años, la República de Corea era uno de los principales receptores de ayuda. Ahora ofrece ayuda en temas de comercio exterior y tecnología a países de menor desarrollo. Sin ir muy lejos, México y Chile ya pertenecen a la OCDE. A medida que aumenta el acceso a las fuentes de financiamiento para un país en crecimiento, se reduce la importancia de la “ayuda” y aumenta el papel que juegan el intercambio de experiencias y conocimientos, particularmente entre países que han enfrentado problemas similares hace pocos años.

Recientemente la cooperación en América Latina se ha centrado la diseminación de buenas prácticas para replicar iniciativas exitosas en otros países, los programas de capacitación y asistencia técnica, y el refuerzo de instituciones y programas gubernamentales. En 2010 varios países latinoamericanos tenían programas de intercambio de conocimiento y experiencias (ver gráfico). .México y Cuba son cooperantes muy activos, el primero en temas comerciales y productivos, y el segundo en programas de biotecnología y medicina humana. Brasil tiene un programa de cooperación muy sofisticado, que incluye inclusive cooperación en temas de industrias aeronáuticas con India y Sudáfrica.

Camino al Bicentenario en 2021, el Perú debería transformarse en un país cooperante que ofrece y recibe conocimientos valiosos para el desarrollo en microfinanzas, gastronomía, manejo de recursos naturales renovables y desarrollo de emprendedores. Para esto es necesario identificar y registrar iniciativas exitosas, sistematizar la experiencia y el conocimiento acumulado, y ofrecerlo a otros países con desafíos similares. Además, la cooperación es una manera de impulsar nuestros intereses estratégicos en la región, complementando y fortaleciendo nuestros lazos comerciales, y promoviendo la participación de profesionales y expertos peruanos en la solución de los problemas de nuestros vecinos.


* Elaborado por Fernando Prada, investigador asociado de FORO Nacional Internacional.

miércoles, 25 de enero de 2012

El Informe McKinsey y la gran oportunidad del siglo 21

(Publicado originalmente en la revista Caretas 2215)


Decenios y siglos de exportar materias primas con poco valor agregado han dejado huella en América Latina. Durante todo el siglo 20 la caída en el precio relativo de las materias primas exportadas (oro, plata, guano, salitre, caucho, azúcar, cobre, plomo, hierro, harina de pescado, fibra de alpaca, petróleo, gas) en relación con el precio de los productos manufacturados importados, condenó a la región a un crecimiento anémico y esporádico, alimentado por fugaces períodos de auge en algunos productos primarios.

Parecíamos marcados inexorablemente por el deterioro de los precios de intercambio entre materias primas y manufacturas, y no supimos aprovechar los breves lapsos en que este deterioro se revertía. Cierto que la diversidad de productos primarios del Perú generó cierta holgura económica, ya que sus precios no bajaban todos al mismo tiempo y en la misma proporción, y esto disminuyó la urgencia de invertir en la transformación de nuestra economía.

Al iniciarse el siglo 21 surge una nueva oportunidad. Un análisis de la consultora McKinsey demuestra que en los últimos diez años se ha revertido el largo período de deterioro de los precios de intercambio y que los productos primarios han alcanzado niveles de precios no vistos desde hace cien años. Más aún, de acuerdo a McKinsey, esta situación se mantendrá durante los próximos dos decenios, si bien con mucha volatilidad.(1) El acelerado crecimiento de los países emergentes, en particular China e India, y la expansión de una clase media global con apetito de consumo, ha generado un gran aumento en la demanda de energía, alimentos, metales y agua, entre otros productos primarios, que unido a las limitaciones en la oferta mantendrá elevados los precios de las materias primas.

¿Cómo aprovechar esta nueva oportunidad que se nos presenta? El decenio hasta el Bicentenario de la Independencia es clave para transformar nuestra economía, agregar valor a nuestras exportaciones, avanzar hacia la sociedad del conocimiento y consolidar un proceso de crecimiento inclusivo y sustentable. Los ingresos provenientes de la exportación de materias primas deben financiar esta transformación, que requiere de una inversión masiva en investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación.

Debemos invertir en conocimiento para mejorar la productividad en la exploración, extracción, procesamiento y utilización de nuestros recursos naturales, buscando reducir costos y aumentar los márgenes de ganancia; promover encadenamientos productivos y de servicios hacia delante para agregar valor, y hacia atrás para proveer insumos a las actividades primarias; emplear los mayores márgenes de ganancia para invertir en nuevas actividades productivas con mayor contenido de conocimiento y tecnología, e identificar productos y mercados específicos para incursionar con nuestras ventajas comparativas y las características especiales de nuestros productos naturales. El nuevo auge de las materias primas nos permite avanzar en la inclusión social y contrarrestar los efectos del cambio climático, pero solo si logramos crear las capacidades, generar el conocimiento y promover la innovación.

No es fácil aprovechar oportunidades que se presentan una vez cada siglo. Necesitamos maneras de pensar y actuar diferentes a las usuales, tanto en el sector público como en empresas privadas, organizaciones de la sociedad civil e instituciones académicas. El desafío ms grande que enfrentamos consiste en ponernos a la altura de las extraordinarias circunstancias que estamos viviendo, y esto exige ser, al mismo tiempo, visionarios y pragmáticos.


* Elaborado por Francisco Sagasti, fundador del programa Agenda: PERÚ




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(1) McKinsey &Co., Resource Revolution: Meeting the world's energy, materials, food and water needs, New York, Noviembre 2011.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Presentación de resultados de Agenda: PERÚ

FORO Nacional Internacional y el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico – CEPLAN, organizaron la conferencia "Repensando el futuro: Aportes para una nueva agenda de democracia y desarrollo para el Perú", donde el equipo del programa Agenda: PERÚ de FORO Nacional Internacional presentó los resultados de la actualización y revisión de las propuestas y planteamientos hechos en las publicaciones “Perú: Agenda y Estrategia para el siglo 21 “ y “Democracia y Buen Gobierno” difundidas hace más de una década por el mismo programa.

Francisco Sagasti, fundador de FORO Nacional Internacional y ex director del programa Agenda:Perú, comentó que nuestro país es como un avión “jumbo”, lleno de combustible y listo para dejar la pista, pero con algunas vulnerabilidades. “Dependerá del piloto y su tripulación si aborta el despegue o alza el vuelo”. Además indicó que pese al disparejo legado del último decenio, aun se puede consolidar logros y abordar la agenda pendiente, aún en un contexto global incierto.

Gonzalo Alcalde, actual coordinador del programa Agenda:Perú, presentó los primeros resultados del relanzamiento del programa en los temas de gobernabilidad democrática, y destacó la metodología aplicada de tipo consultiva en este proceso de construir consensos y sacar a la superficie información relevante para el país. Entre otros aspectos, indicó que las consultas revelan que los temas prioritarios que han adquirido mucho mayor relevancia para la democracia en la última década son: i) la descentralización y regionalización, ii) participación ciudadana, iii) medio ambiente, iv) identidad y cultura, y v) conflictos sociales.

Por su parte, Mario Bazán, Director Ejecutivo de FORO Nacional Internacional, puntualizó en el tema de descentralización y regionalización que existen iniciativas de desconcentración del gobierno central para fortalecer a los gobiernos regionales que deben evaluarse y complementarse con recursos (humanos, financieros, infraestructura). Además señaló que en cada periodo se logran avances pero a veces estos se pierden con el cambio de gobierno. Del mismo modo recalcó que estamos en una etapa incipiente, pero con algunas experiencias valiosas: hay mucho por hacer, pero se debe continuar sobre lo que está funcionando y la agenda de la descentralización y regionalización es amplia y relevante en el contexto actual.

Aparte de de los resultados expuestos por los representantes de FORO Nacional Internacional, comentaron los distintos espacios Germán Alarco, Presidente del CEPLAN; Iván Lanegra, Viceministro de Interculturalidad; Elias Ruiz; Director Nacional de Seguimiento y Evaluación de CEPLAN; y Ricardo Franco Ahuanari, Presidente de la Asociación de Vivienda de Shipibos en Lima que comentó la experiencia vivida por su comunidad para el trabajo de prospectiva que recibió el primer lugar en el concurso internacional de Pro-Poor Scenario Award. Asimismo, Ruth Llacsahuanga de FORO Nacional Internacional describió la experiencia de realización de dicho taller.

La conferencia contó con una significativa participación de representantes de diversos ámbitos del quehacer nacional, incluyendo el sector público y privado y la sociedad civil, y miembros de agencias de cooperación internacional.

* Comunicado elaborado por Comunicaciones de FORO Nacional Internacional.